Lo que esperaba ir a Paris, es indescriptible. Era casi una necesidad física. Me imaginaba el momento de ver por primera vez la torre y ya se me llenaban los ojos de lágrimas. Y Paris no me decepcionó, no, pero la realidad nunca es como lo que una se imagina. Tuvimos frío, mucho, muchísimo frío. Todo se veía gris. Los parques no tenían verde. En las fotos salimos con cara de congelados.
Paris, maldita coqueta, no podías darme todo de entrada. Me sedujiste y me dejaste deseando. Voy a tener que volver a visitarte alguna vez en verano, en otras circunstancias, para disfrutarte de otra forma.
Les dejo algunas fotos sueltas. Tengo tantas pero tantas de todo el viaje que ni siquiera yo pude verlas todas. Ya subiré algunas de otros lugares. No saqué muy buenas fotos, saqué fotos de turista alocada, click click click sin parar, hice las típicas taradeces como tocarle la puntita a la pirámide del Louvre o empujar la Torre de Pisa. Fue mi primera vez en Europa y quién sabe si habrá otra!
Esta última es una de mis preferidas. Se larga a llover en Trocadero.
Llegué a casa el lunes a la noche, y mientras dormíamos la lluvia arrasó Buenos Aires. Nuestra casa se inundó un poco, pero en comparación con lo que está viviendo tanta gente no fue nada. Me parece muy triste lo que está pasando, y al mismo tiempo me emociona toda la movida solidaria, y lo rápido que tantos argentinos se organizan para colaborar. Espero que todos nos podamos hacer un rato y hacer algún sacrificio para acercar nuestra ayuda a los que están en un momento desesperante.
Buen fin de semana!
* Si les suena el título, es robado de un libro de P. Coelho (que no leí) "A orillas del Río Piedras me senté y lloré"


























