Uno de ellos es un almohadón que salió en esas fotos de mi living, y que algunas personas me preguntaron si lo había hecho yo. Capaz se dieron cuenta por la desprolijidad, quién sabe, pero voy a ser bien caradura y les voy a hacer una especie de tutorial que es una oda a la vagancia.
Resulta que tenía una bolsita de arpillera en la que había venido un regalo, esas cosas que guardo pensando que alguna vez voy a usar, y que en contadas ocasiones efectivamente uso. Sí, claro, ¡nada de coser para mí! Si ustedes quiere hacerlo, pueden comprar tela o arpillera y coser los 4 costados. Para mí uno solo basta y sobra.
Materiales que usé: arpillera, aguja e hilo, contact, regla, trincheta, rodillo y acrílico negro (para hacerlo bien debería ser pintura para tela).
Empecé creando un stencil con el contact:
Se dibujan triángulos en el contact. Pueden hacer uno o varios, porque después el stencil se replica las veces que quieran en el género.
¿Cuál es la forma que elegí para los triángulos? La que resulta de doblar un cuadrado por su diagonal (un isósceles rectángulo, según me enseñó la maestra de matemática).
Se extraen las formas con trincheta. Los triángulos que sacan, guárdenlos porque pueden servir para otro proyecto. En este caso vamos a usar la parte de afuera, pintando adentro de los agujeros.
Pegamos el contact en la arpillera, pintamos adentro con rodillo tratando de no pasarnos (ejem, yo me pasé, se ve la mancha en la foto) y replicamos el stencil las veces que haga falta. Finalmente rellenamos, cosemos, y listo!
Mariela, de One Happy Mess, me preguntó si podía subir este almohadón a su sección "Lunes de ideas", y así fue que me decidí a hacer el tutorial. Lo que Mariela no sabe es que ELLA es la que me inspiró este gusto por los triangulitos, porque en su casa quedan tan lindos!
El segundo proyecto es el de la maceta que contiene mi potus limón, que el otro día me decidí a decorarla con una guarda de triangulitos blancos.
Primero se prepara el sello. Cortamos una "feta" de goma de borrar y hacemos dos triángulos iguales. O tres, o los que quieran. No se compliquen, este es un proyecto de quince minutos. Después los pegamos en un cartoncito, bien contra uno de los costados y contra el borde inferior (esto nos va a ayudar a calcular dónde apoyar el sello).
Aplicamos acrílico al sello con pincel o rodillo, para no sobrecargarlo. Lo probamos primero en el fondo de la maceta para ver cómo queda, y cuántos sellos puedo hacer antes de volver a cargar de pintura (resultó ser uno solo, qué pena). Y entonces nos animamos a poner uno a uno los sellitos a lo largo del borde de la maceta.
Lo bueno de usar acrílicos es que si cometemos un error, podemos limpiar con un trapo mojado. Pero si el error no es grave, sigan adelante... ¡la imperfección es parte del encanto!
Como yo quería que la maceta quedara siempre con el color así liso -y no tomara las manchas de humedad y color que van tomando las macetas con tierra- la usé como porta maceta. Es decir, la planta la dejé en una maceta más chica adentro de esta. Para regarla, la saco y la dejo escurriéndose en la pileta de la cocina hasta que deja de perder agua (igual, los potus se riegan muy cada tanto, así que no es complicado).
Así como la ven está ahora en mi living, junto con un par de maracas cubanas y una artesanía en cristal típicamente sueca. Somos muy internacionales, ja.
¿Qué les parecieron los proyectos? Yo estoy con ganas de comprarme fundas de almohadones lisas y llenarlas de triángulos y otras formas!
Que tengan una excelente semana. Vicky.






























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