martes, 9 de febrero de 2016

Romance urbano

Ama a tu ciudad. Ella es sólo la prolongación de tu hogar, y su belleza te embellece y su fealdad te avergüenza.” Lo escribió Gabriela Mistral y tengo que agradecerle que me diera las palabras precisas para expresar lo que quiero decir. Si hemos decidido habitar conscientemente nuestros espacios, empezando por nuestra casa, esa actitud se extiende necesariamente hacia el barrio y hacia la ciudad, que son la continuación del hogar.


La ciudad nos entretiene, nos aturde, nos cobija, nos aplasta, nos fascina y nos espanta por igual. Existen motivos de sobra para amar y para odiar cualquier ciudad. Así como no existe la casa perfecta, tampoco existe la ciudad perfecta. Podemos vivir con la queja en los labios, con la mirada en ciudades foráneas, urbes que dejamos atrás o que nunca fueron nuestras… O podemos, en cambio, elegir vivir enamorados.

Enamorados de los músicos callejeros, de la abuelita que vende frutillas en nuestro camino al trabajo, de la textura de los muros, de las ventanas con flores o de la sombra de los parques.  Locos, embobados, un poco tontos. Enamorarse no tiene que ver con que el balance de defectos y virtudes de positivo (si así fuera, no sé cuántas ciudades superarían la prueba).  Enamorarse es irracional, los enamorados son contrariados una y otra vez, y todas las veces se dejan reconquistar.


Está lleno de optimistas así; en Santiago los veo recuperando parques, organizando paseos patrimoniales en bicicleta, disfrutando las áreas verdes, interviniendo con arte los espacios públicos, escribiendo odas a la ciudad, tomando fotos. Y seguro hay muchos invisibles y silenciosos también, circulando con el ojo atento para captar ese guiño que los haga perder la cabeza otra vez. A cada uno la ciudad le hace su propio juego de seducción; hay tantas versiones de una ciudad como ciudadanos respirando en ella.

Sin duda, como ocurre en las historias más apasionadas, va a ser una relación de amor-odio. La desidealización es parte del amor. En verdad, no te involucras con una ciudad hasta que no sufres sus embates, su tumulto, su temperatura, hasta que no te has amontonado con su gente en el transporte público. No es esa manera fácil de amar París, Londres, Nueva York o cualquier ciudad lejana que siempre parece perfecta. El residente ama como aman los esposos, los hermanos, las mejores amigas: en la trinchera, conociendo las miserias, peleándose y reconciliándose. Se ama con intención. Sabemos que nos vamos a volver a topar con la pobreza, con la injusticia, con lo triste o lo incómodo, pero elegimos vivir enamorados, porque es una linda forma de vivir.

Para seguir con las frases célebres, una de Goethe: una persona ve en el mundo aquello que lleva en el corazón. Ojalá tengamos corazón para ver en nuestra ciudad belleza, esperanza y alegría. Una mirada que ama, a la larga transforma, y se necesitan muchas miradas así para hacer de nuestras ciudades hogares felices para todos.

(Post escrito para el Blog de Juana)




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viernes, 29 de enero de 2016

Una visita al pasado

Si algo nos enseñó la película "Medianoche en Paris" es que sí, se puede viajar en el tiempo. En Santiago hay una peluquería donde uno atraviesa el umbral y se descubre, como Gil, caminando por la Belle Époque, quizás rumbo a una tertulia o el teatro. Y es que esto también es francés: la Peluquería Francesa se fundó en el año 1868, a cargo de tres maestros peluqueros franceses. Funcionaba en un local de la calle Santo Domingo, atendiendo al personal del consulado y a distinguidos vecinos del barrio Yungay, que por entonces era muy elegante. 


Dos veces cambió de local, pero en 1925 se instaló en su ubicación actual (Compañia de Jesus esquina Libertad) y parece que nada ha cambiado. Los secadores de pelo, pavas eléctricas y terminales "posnet" pasan casi desapercibidos en este hermoso caos de reliquias. El local todavía funciona normalmente, cualquiera puede ir a hacerse un corte de pelo o afeitarse a la navaja por $7000 (casi 10 dólares).


Cristián Lavaud, descendiente de los fundadores, tuvo la idea de abrir junto a la peluquería un restaurant, que es a la vez museo y anticuario. Todos los muebles del Boulevard Lavaud están a la venta, recorrerlo es una maravilla, y la comida es exquisita. 


 

Yo fui a almorzar con mi amiga Anto y quedamos enloquecidas con el lugar! Un mediodía de semana está muy tranquilo. Para ir a la noche o en fin de semana recomiendo llamar y reservar (info en la página del restaurant: www.boulevardlavaud.cl).



Con todo esto, esta esquina se convirtió en un hito dentro del Barrio Patimonial Yungay, una zona que ha comenzado hace poco a recuperarse de la decadencia en que la dejó el paso del tiempo. Es un barrio muy interesante para conocer, posiblemente pronto escriba un post sobre él.

Les dejo más fotos de la peluquería y un dato de color para turistas: nos dejaron entrar y sacar todas las fotos que quisiéramos.


 

  

Muchas gracias por leerme y ojalá se inspiren para pasear por esta zona, cargada de historia y un poco de nostalgia. 



Au revoir.
C'est fini.
Merci.







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lunes, 11 de enero de 2016

Hacer lugar para lo nuevo

Todos deseamos algo para el nuevo año. A veces nos postulamos propósitos concretos, a veces no, pero eso no significa que no tengamos anhelos. Ya sea un nuevo trabajo, un gran amor, mejorar una relación, tener un hijo o salud, todos experimentamos necesidades y deseos. Reconocerlos, admitirlos y expresarlos es un primer paso necesario para empezar a hacerlos realidad. 

Hace poco estuve leyendo algo sobre la Ley de Atracción. De acuerdo con esta creencia, las personas podemos atraer con nuestra actitud y pensamientos aquello que deseamos. Pero para que algo nuevo entre a nuestra vida, es preciso crear un vacío que pueda ser llenado por eso que deseamos (Ley del Vacío). Si no creamos ese vacío, le estamos diciendo al universo que no necesitamos nada nuevo.


Cuando guardamos cosas que no necesitamos “por las dudas”, “por si un día nos faltan”, estamos enviando dos mensajes negativos a nuestro cerebro y a nuestra vida: que no confiamos en el futuro, y que no merecemos algo mejor sino que nos contentamos con las cosas viejas e inútiles. Cuanto más nos resistimos a vaciar, menos predispuestos estamos a cambiar e impedimos la llegada de un futuro mejor. 

En la casa, lo mismo que en la vida, el exceso de cosas hace que no podamos tener nada nuevo. La acumulación de objetos en un mismo espacio se asocia generalmente a sentimientos de miedo o dolor que nos inmovilizan. En el libro Feng Shui that makes sense (Feng Shui que tiene sentido), la autora explica que la actitud de guardar cosas que no deseamos, amamos o usamos, nos hace sentir desanimados y desmotivados. No importa si todo está en una bodega o en armarios donde no podemos verlo: la acumulación se relaciona con postergar decisiones, y eso provoca en las personas sentimientos de culpa y auto-recriminación. Puede llegar a afectarnos la salud, la autoestima y la vida social.

Cuando limpiamos armarios, cajones y estantes, estamos dispuestos interiormente a abrazar la abundancia y las nuevas oportunidades. Eliminar la acumulación de objetos físicos tiene como fin último eliminar también el desorden mental. Al hacerlo, desbloqueamos el flujo de energía en la casa y en nuestra vida, dejando el campo fértil para cualquier mejora. 

Mi propósito para este 2016 es hacer lugar en mi vida para que pueda llegar algo que deseo hace bastante, y lo voy a hacer de dos maneras: liberando horas de mi tiempo (la necesidad de estar siempre ocupada también proviene del miedo), y regalando todo lo que tengo en casa y que no se usa. Te propongo lo mismo. Reconoce todo lo que no quieres en tu vida y empieza a desprenderte de aquello que te frena y que no te da felicidad. La verdadera abundancia no pasa por tener o hacer mucho, sino por tener y hacer exactamente lo que nos hace bien, y estar disponibles para disfrutarlo. Empecemos el año más livianos, interna y externamente, en la casa y en el corazón. ¡Feliz Año Nuevo!

Fuentes:

Cathleen McCandless, Feng Shui that makes sense, Two Harbors Press, 2011.




(Texto publicado en La Casa de Juana el 27 de diciembre de 2015.)

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miércoles, 25 de noviembre de 2015

El jardín de Francisca y Gastón


El taller donde voy a clases de pintura queda en una antigua casa de Vitacura (Santiago de Chile), una belleza en decadencia, de esas que tienen los días contados hasta que venga una constructora y la tire abajo para hacer un edificio. Mi profesor vive con su mujer en la casa de al lado, y muchas veces al asomarme a acariciar a su perra sobre la medianera, pude entrever pedacitos de un jardín fascinante. Hace poco me animé a pedir permiso para entrar a conocerlo, y les quiero mostrar cada rincón porque su onda casual y bohemia no tiene desperdicio.



Gastón es artista plástico. Pinta increíble, además es profesor en la universidad y en su taller. Francisca es coreógrafa, ha estudiado y bailado por el mundo, y ahora se está dedicando a la jardinería. Es casa de artistas y se nota; se respira una sensibilidad especial, en el jardín las plantas crecen desbocadas y felices.


Esta vocación por las plantas desembocó en un proyecto de ofrecerlas para la venta, y por eso este lugar es a la vez jardín, criadero y taller. Hija de madre ceramista, Francisca se hace heredera del oficio y pinta las macetas con unos diseños únicos. Son tan lindas que todos insistimos en que empiece a publicarlas, porque se las van a sacar de las manos! Si quieren ser de los primeros en tenerlas, pueden pedirlas a franciscasazie@gmail.com o +569 93095772. ¡Aprovechen que les estoy dando la primicia!















Muchas gracias por disfrutar conmigo de esta visita. Atentos a mi instagram que seguro voy a mostrar cuando haya nuevos productos. Repito los datos de Francisca: franciscasazie@gmail.com, cel +569 93095772. 

Hasta el próximo hallazgo!

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jueves, 19 de noviembre de 2015

Más propuestas para HABITAR tu casa

La sección "Habitar" del Blog de Juana sigue creciendo. Les comparto los últimos posts que escribí. Los primeros habian sido: La casa perfecta, Cambiarse, y Permanencia. Ahora es dejo acá los últimos 4, espero que les gusten!!! Siempre pueden entrar a leer todos al blog de Juana.

Post #4: Decoración personal

Hablar de decoración siempre me resulta complicado porque es un tema que está en el limbo entre lo necesario y lo banal. Si le damos demasiada importancia parece que olvidamos que hay otras tantas cosas más trascendentes de las cuales hacerse cargo. Pero si lo dejamos de lado… nuestra casa nos deprime. “Poner la casa linda” es un gesto natural en las personas. Ordenamos, abrimos las cortinas para que entre luz, usamos colores que nos gustan o ponemos flores en un florero. Lo hacemos cuando estamos alegres, o lo hacemos para levantarnos el ánimo. Y funciona. Por eso no podemos desestimarlo; a fin de cuentas, nuestro hogar tiene que hacernos sentir bien.


Entonces, decorar ¿es importante o superficial? Creo que tiene sentido esmerarnos por generar una atmósfera que nos reconforte y mejore nuestra experiencia de hogar. Cuando, en cambio, lo hacemos para seguir una moda, para imitar las fotos de las últimas tendencias, para despertar la admiración de personas que podrían visitarnos (y criticarnos), la decoración se vuelve frívola, un derroche de dinero, y un círculo interminable de insatisfacción.

Le consulté a María Tórtora, creadora de Casa Chaucha, cómo puede nuestra casa hacernos más felices: “primero tenemos que saber qué es lo que nos hace felices, y después trasladarlo a nuestra casa. Recuerdos, pasatiempos, colores, olores, amigos, familia, lo que sea. La casa es una facilitadora de todos esos eventos”. En el vocabulario de Casa Chaucha, una casa linda es un espacio de exploración personal, indiferente a las modas y tendencias. Los interiores que encontramos en su sitio web son reales, originales, adorables, llenos de personalidad. “Cuando elijo visitar una casa es porque me doy cuenta de que las cosas no están puestas solamente para decorar. Es un espacio que me transmite la riqueza de los habitantes, el estilo de vida, las motivaciones. Es belleza genuina”.

¿Para quién estás decorando? ¿Quién te dicta cómo debe ser tu espacio privado y personal? Si suspiras por esas sillas de diseñador, o te lamentas porque tu casa no se ve igual a esa foto de Pinterest, pregúntate si es eso lo que necesitas para que tú y tu familia compartan mejores momentos. En realidad sólo hacen falta unas pocas cosas y un toque de cariño para hacer un hogar acogedor.

Desterremos el “deber ser” en la decoración. Hagamos casas únicas, que se parezcan más a sus habitantes y menos entre sí. Libérate de la comparación, rodéate de objetos y vivencias que tengan sentido para ti, que te hagan sonreír cuando te despiertas y cuando vuelves cansado. Busca en tu interior lo que te hace feliz, definan como familia lo que les gusta, luego trasládenlo a su casa. Y encontrarán belleza y alegría genuinas.


Post #5: Vida Interior

Este invierno que se quiso quedar más de la cuenta nos retiene adentro cuando ya esperábamos pasar los días al aire libre. Imagino que ahora mismo hay muchas personas mirando por la ventana, deseando que mejore el clima. ¿Por qué estar en casa tiene que ser menos interesante que salir? 


Nuestro hogar es el espacio donde nos relacionamos con las personas más importantes de nuestra vida: la pareja, la familia, o nosotros mismos. Por eso el tiempo que pasamos ahí merece que le demos una oportunidad para ser especial y placentero.

Quedarse en casa puede ser un plan tan atractivo como cualquier otro. Basta con modificar algunos detalles para que algo cotidiano se convierta en un evento especial. Donde hay niños, mirar una película es un pasatiempo habitual, pero si organizamos una Noche de Cine, repartimos entradas y hacemos palomitas, se transforma en un plan diferente y mucho más emocionante. De la misma manera podemos tener un show de talentos, una discoteca, karaoke, acampes en el living, el cumpleaños del gato, y todo lo que la imaginación nos sugiera. ¡Lo mejor es que podemos hacerlo en pijama y descalzos!

La propuesta es congregar a la familia con actividades que nos diviertan a todos; no necesitan ser grandes cosas ni durar mucho tiempo. Jugar a las escondidas o bailar un rato todos juntos es suficiente para los más chiquitos. Cuando crecen, se puede aprovechar sus intereses para inventar juegos en familia: filmarnos y usar las aplicaciones de los celulares para crear videos divertidos; organizar campeonatos de Play Station o Xbox, de cartas o de taca-taca; presentarnos mutuamente nuestra música favorita; desafiarnos a encontrar los videos más divertidos de internet para reírnos todos juntos.

La casa se hace hogar no por sus muebles y objetos, sino principalmente por lo que vivimos en ella. Y los momentos compartidos en familia crean recuerdos imborrables. A veces ni siquiera hace falta organizar un juego: la ocasión se vuelve especial con un gesto como cambiar el lugar donde comemos normalmente o poner la mesa linda sólo para nosotros. Porque nadie es más importante ni merece más atención que los que viven en esta casa, y es agradable transmitir ese mensaje.  

Si es bueno hacer esto por los chicos, sin duda es importantísimo para la pareja. A los adultos también nos beneficia un cambio en la rutina, aunque sea pequeño. Una cena cualquiera se vuelve romántica tan solo cambiando las luces por velas, vino y música. Recuperar los juegos de mesa, volver a ver fotos o videos viejos, planear viajes (posibles o no), cocinar juntos una nueva receta, darse un baño de espuma, y luego… lo que más les guste. 

¿Y si estás solo? Es tu tiempo, aprovéchalo como un lujo y una cita contigo mismo. Date un baño de inmersión, aprende algo en un curso online, baila, pinta un mueble, organiza tus listas de música, relee cartas viejas, ordena tus cajones, escribe o simplemente duerme, que nunca viene mal. Date tus gustos, recuerda lo que te gustaba hacer cuando eras chico y juega. Nadie te ve, la libertad es absoluta. ​

Una casa alegre es una casa donde se permita vivir, desordenar, ensuciar un poco, y donde se propicie el encuentro. Abramos el juego, inventemos fiestas propias, llenemos nuestras casas de rituales, fabriquemos tradiciones familiares y recuerdos felices. Cultivemos la vida interior, que para enfrentarnos con el mundo habrá tiempo de sobra.


Post #6: Animarse al color

Una vida de color rosa es una vida dulce y romántica, en inglés sentirse blue (azul) es estar triste, y dicen que el verde es el color de la esperanza. Cotidianamente les atribuimos sentimientos a los colores, y eso no es pura fantasía. Se sabe que los colores despiertan emociones y pueden afectar la forma en que percibimos los espacios.

 

¿Te has fijado en cuál es la paleta de colores de tu living, de tu dormitorio? Si los colores influyen en nuestro estado de ánimo, es importante que aquellos con los que nos rodeamos nos hagan sentir alegres y en armonía.Vale la pena dedicar un rato de pensamiento y planificación para que los colores de nuestros ambientes sean realmente elegidos por nosotros, y no la consecuencia de una suma de casualidades.

¿Cómo elegirlos? Cada uno tiene sus colores preferidos, y esto tiene que ser lo primero a considerar. La percepción es subjetiva y lo más importante es que tú te sientas feliz con tu elección. De todos modos es bueno tener en cuenta algunas claves, como por ejemplo que solemos sentirnos cómodos rodeados de colores neutros y poco llamativos, porque proporcionan descanso y tranquilidad. Los colores cálidos atraen la atención y tienen un efecto estimulante; son colores vitales y alegres, pero conviene usarlos con moderación. Los colores fríos producen una sensación de reposo y calma, y utilizados solos pueden ser un poco tristes, por eso mejoran con algunos acentos de colores más cálidos. Existe abundante material escrito sobre el uso de color en decoración, al final mencionaremos algunos sitios donde puedes leer un poco más. Toma en cuenta todo esto, pero confía en tu instinto.

Modificar la paleta de colores de la casa no implica contratar un decorador ni gastar mucho dinero. Unos pocos movimientos pueden generar cambios significativos: intercambiar los cojines del living con los del dormitorio, mover cuadros o fotos de lugar, poner a la vista algo que tenías guardado. No pienses sólo en los adornos clásicos: cualquier objeto puede dar el toque de color, como una lata de té, frutas, o una pila de revistas. Con inversiones mínimas también puedes lograr grandes diferencias: imprimir láminas gratuitas de internet para enmarcar, pintar una silla, comprar un florero o velas. Recuerda que todo el espectro de colores está disponible. Muy atrás quedaron los tiempos en que los tapizados y alfombras sólo se hacían en burdeos, mostaza o verde seco; hoy tenemos a disposición todo el círculo cromático.

Te invitamos a que juegues y experimentes con los colores. Aprovechando el comienzo de una nueva temporada, atrévete a refrescar el aire de tu casa con colores luminosos, veraniegos. Abandona los tonos opacos, apagados, y anímate con algo que te haga vibrar. Prueba distintas combinaciones, diviértete, y sigue cambiando, que tu casa es tu mundo y cambiar es estar vivo.

Sitios web recomendados:

Acerca del color, combinaciones y sensaciones asociadas:


Generadores de paletas, para identificar la paleta de colores de tu casa subiendo una foto:

- Chip it!:  sitio web
- Pictaculous: sitio web

Simulador de color. Para probar cómo quedaría un ambiente si cambiaras los colores:

- Color Tools de Sherwin Williams:  sitio web  |  ColorSnap para Android  |  ColorSnap para Apple


Post #7: Si estas paredes hablaran

Mi cuñada es diseñadora de interiores, y me contó que cuando estudiaba, una profesora les pidió que llevaran a la primera clase fotos de sus casas. Las usaron para presentarse: el resto del grupo debía adivinar características de la persona a través de sus fotos. De este modo demostraban que -consciente o inconscientemente- las casas dicen mucho de sus dueños. Si asistieras a esa misma clase, ¿qué podrían adivinar tus compañeros mirando las fotos de tu casa?

Nuestras casas hablan de nosotros. Dicen si en una familia hay músicos, si hay cinéfilos, si hay lectores o deportistas. Revelan si los habitantes toman vino, si les gusta la playa, la montaña o el campo, si están siempre con amigos, si trabajan o si estudian, si tienen ascendencia rusa, si son religiosos, si su abuela bordaba o si alguien estudió arquitectura. La vida se manifiesta, las pasiones dejan huellas.  

¿Qué dice tu casa de ti? A veces, enfocados en seguir una moda o un ideal, llenamos la casa de objetos traídos de afuera, que no nos representan. Conseguimos casas hermosas, sin duda, pero para ocupar la portada de un catálogo; casas que podrían ser de cualquiera.  

Deja que tu casa cuente tu historia, que revele tu carácter, tu particularidad. Para eso, la propuesta es hacer el camino inverso: en lugar de traer desde afuera (adornos), dejar que la estética brote de nuestro interior. Nuestros amores, nuestras creencias, recuerdos, nostalgias o tradiciones salen a la luz materializándose en objetos que sí tienen sentido: muebles pintados por nosotros mismos, cuadros de un pariente artista, algún juguete de la infancia, un pañuelo bordado por la abuela y enmarcado, instrumentos que de verdad hacen música y libros que realmente se leen. Aparecen evidencias de viajes, pistas de vidas pasadas, costumbres familiares, pequeñas colecciones y obsesiones. Una comunidad de objetos que, hilados, cuentan una historia: la tuya.  

Si estás en el momento de armar tu casa por primera vez, te sugiero que no te apures en llenarla con “decoración”. Empieza con lo imprescindible y deja que los objetos lleguen a ti de a uno. Recupera algo de tu pasado, busca en la casa de tus padres o abuelos elementos con valor sentimental, compra algo sólo si tiene mucho sentido para ti, sé selectivo.  

Si tu casa ya está completa pero sientes que no te refleja fielmente, también puedes remediarlo. Regala aquello que no te hace feliz, y no tengas prisa en reemplazarlo. Deja el espacio vacío para permitir que aparezca algo mejor; pronto quizás llegue a tus manos algo que te gusta más, o descubras que en realidad no necesitabas nada ahí. Y esta última idea aplica no sólo para la decoración, aplica para la vida.

La colección de cajitas de fósforos era de mi abuelo. Tenerla es más significativo que poner una foto suya: tengo su manía, su sentido del humor, su espíritu viajero, el aroma exacto de su casa y la fascinación que me provocaba curiosear entre sus cosas. Este es el tipo de tesoros que me gusta tener en casa.

Aclaración: las 3 primeras fotos de este post son de La Casa de Juana; la última es mía.


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martes, 10 de noviembre de 2015

Un rincón con todo el encanto latino

Quien conozca mi casa o haya visto mis fotos sabe que me encantan las artesanías mexicanas y usar mucho color en la decoración. Cómo no me va a gustar entonces Rincón Encanto, este emprendimiento que trae a Chile lo más lindo de México (y otros países de Centroamérica) para la casa.


Ángeles es diseñadora gráfica, mamá, diseña espacios, y como si todo eso fuera poco, tiene esta tienda de objetos de decoración. Todo empezó hace poco con un viaje en familia a México, donde se enamoró de las artesanías que hacía la gente del lugar. Trajo lo que pudo para ella... pero pronto volvió para buscar más cosas y abrió Rincón Encanto. 


Empezó ofreciendo los productos a través de instagram y hace poco abrió una tienda online. Tiene almohadones, banderines, caminos de mesa, carteras, corazones esmaltados y mucho más. Para mí, su producto estrella son las plantas en canastas o en "tenates" (vasijas tejidas). En su terraza tiene un verdadero criadero de suculentas y otras plantitas que reproduce con mucha mano verde.


Ángeles me cuenta que su principal objetivo es potenciar y promover el trabajo artesanal de los pueblos latinoamericanos. A través de las texturas y los colores, quiere acercarnos la calidez y dedicación de las manos que los fabricaron. Me habla de los artesanos con verdadera pasión, y me deja pensando: si se tiene respeto y conciencia, la decoración es un medio tan bueno como cualquiera para despertar la sensibilidad por las distintas culturas del mundo.





Datos:
www.rinconencanto.cl
instagram: @rinconencanto
mail: angeles@rinconencanto.cl

Gracias por leer!
Vicky


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